LA MODA Y EL FÚTBOL EN LA CIUDAD AULD REEKIE


Auld Reekie es el cariñoso apodo con el que los pobladores de Edimburgo llaman a su propia
ciudad.


“Chimenea humeante” o “Vieja chimenea” es su significado. Este extraño nombre ya nos da un
presagio de lo que puede significar para la cosmovisión escocesa su propia capital.


Una ciudad antigua, llena de vida, que lleva siendo la capital de este milenario reino desde
1437.Una ciudad curiosa, separada en dos distritos patrimonio de la humanidad por la UNESCO: el Old Town y el New Town, todo ello presidido por el sillón de Arthur (Arthur’s seat): una enorme montaña vacía en medio de la ciudad que nos hace presagiar que aquí no todo es igual que en resto de ciudades europeas.

La ciudad de Edimburgo.


Por muchos visitada por ser la cara visible de William Wallace, por otros explorada para buscar las respuestas que en Transpotting no encontraron. Edimburgo busca la eterna dualidad entre una ciudad cosmopolita, reducto de universitarios drogadictos y una histórica capital de un reino medieval.


En Escocia todo es una eterna y confrontada dualidad: protestantes-católicos, unionistas-
nacionalistas, Celtic-Rangers… Es uno de esos lugares donde los sentimientos siguen
mostrándose a flor de piel, el último reducto de los “corazones bravos”, como decía Mel Gibson. Esta dualidad busca ser amainada desde Londres, donde ven a los Escoceses como su hijo bastardo, herederos de una forma no muy ortodoxa de ver la vida.


Durante siglos este pueblo fue asediado por la propaganda inglesa. En los grandes distritos económicos ya es casi imposible encontrar alguna diferencia con cualquier ciudad inglesa. Es por ello, que esta dualidad ha quedado relegada a lo marginal, a lo anecdótico. Y no hay nada más marginal y anecdótico que una grada de fútbol.


En el Oeste de Edimburgo encontramos Tynecastle Stadium, casa de los Heart of Midlothian, equipo centenario que debe su nombre a una vieja cárcel que quedara para todos en la memoria debido a una novela de Walter Scott.

Tynecastle Stadium.

Equipo siempre relacionado con la élite protestante, con cierta connotación unionista. Su estadio muestra claramente estos valores austeros y clásicos.

Austeros y clásicos también son los cabrones de la CSF (Casual Soccer Firm) la histórica firma del Heart que ha hecho destrozos por todos los estadios escoceses.

Con el lema: No surrender y la bandera de unionista como logo, esta firma parece congelada en el tiempo, mantienen los valores clásicos de las firmas y no es nada agradable vivir encima de su pub situado en George los días de partido, lo digo por experiencia propia.

Cacual Soccer Firm.


En el Barrio de Leith, distrito marinero de la ciudad (Aquí se rodaron la mayor parte de escenas de transpotting), encontramos al club antagónico: Los Hibs.


El Historico Hibernians es todo lo contrario que sus vecinos: fundando por la emigración
irlandesa posterior a la crisis de la patata, mantiene los valores del catolicismo, la emigración y el independentismo.


James Connolly, uno de los más afamados líderes republicanos se mostraba como un fervoroso hincha de los Hibs. Esto ya nos hace tener una idea sobre el carácter social y político que este club ha tenido a lo largo de los años.

Easter Road Stadium.


Con una hinchada festiva y fiel, este sería tu maldito equipo si vas a Edimburgo.Su estadio: Easter Road es una maravilla de la arquitectura futbolística, si lo es vacío, imagínenselo lleno. Esta joya es poblada por la famosa CCS (Capital City Service), seguramente los chicos mejor vestidos de la capital escocesa. Una firma con una antigüedad casi bíblica que mantiene una cierta fama mundial por ser los primeros en usar cocteles molotov en sus desplazamientos (menudos animales).

Capital City Service.


En definitiva, tenemos siempre los ojos puestos en Glasgow, el Old Firm ha acaparado todas las miradas, todo nuestro conocimiento futbolístico se limita a los dos grandes clubes que forman ese sangriento derby, pero en Escocia no todo es Glasgow. Edimburgo es una ciudad muy visitable para los amantes de las gradas, un mini Glasgow que nos muestra la realidad socio- cultural escocesa desde una perspectiva mas accesible.


No duden en visitarla, esta ciudad está hecha para nosotros. Tomense una pinta en los aledaños de George un domingo, o descubran la vida nocturna de Leith, donde los bajos de los garitos son cuevas donde solo suena tecnno y se consumen estupefacientes mientras se cantan canciones de los Hibs. De verdad, no tiene nada que envidiar a Glasgow.

Mr. Parkas en algún estadio de Edimburgo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *