ENTREVISTA A CASUAL CONNOISSEUR PARTE I: FOOTBALL, FIGHTING & FASHION

La vez que conocí a Tom y Dan en persona fue, curiosamente, un encuentro casual. Yo había venido a pasar unos días a Reino Unido con planes para ver a algunos amigos. Aquel viernes por la tarde paseaba Brick Lane calle abajo, nunca había estado por la zona y tenía que matar algunas horas antes de tirar hacia Brixton para ver a The Streets en directo en su gira de regreso. A lo lejos me pareció ver dos siluetas familiares caminando en sentido contrario al otro lado de la calle, pero no les reconocí hasta que prácticamente nos cruzamos. Dan levantó tímidamente la mano como con intención de saludar y me acerqué: “qué pasa, ya decía yo que me sonaba esa chaqueta, sí señor” – me dijo. Desde aquel día, muchas pintas han caído a lo largo y ancho de las islas y me alegra tenerlos como dos buenos colegas. Dos buenos colegas y, lo más importante en lo que nos ocupa, dos tipos que saben de lo que hablan. No podía desperdiciar la oportunidad de mandarles varias preguntas sobre fútbol, cultura casual, su marca Casual Connoisseur o la deprimente vida a la que nos vemos forzados por culpa de la pandemia y el gobierno Tory.

Aquí tenéis a Dan al teclado respondiendo las preguntas que les hicimos…

  • Resulta algo bastante común para anglófilos como yo que pongamos al Reino Unido en un pedestal en lo que a cultura popular se refiere, como si de alguna forma hubiésemos deseado haber nacido aquí. Pero, como todo en esta vida, supongo que no es oro todo lo que reluce. ¿Podríais contarnos cómo fue criarse en el norte de Inglaterra en los años 80?

En mi caso no lo pasé mal, nací en 1980, por lo tanto soy muy consciente de las luchas sociales en ese momento, pero cuando era niño estaba más interesado en lo que estaba frente a mí, como Star Wars, muñecos de Action Force y salir a jugar a la calle todo el día. Mi padre trabajaba en publicidad, así que crecimos en un buen barrio y tuvimos una buena infancia en general. Cuando éramos pequeños nuestro padre pasaba largas temporadas trabajando en el extranjero – en Arabia Saudí – así que siempre fui más cercano a mi madre. Durante esos años pensaba que el actor de la serie del detective Magnun era mi padre, ya que se parecía un poco a Tom Selleck. Mi padre tenía trastorno bipolar, además era alcohólico y abusador, lo que le llevó a pasar algunas temporadas en el hospital psiquiátrico, así que os podréis imaginar que hubo muchos momentos desagradables mientras crecíamos. Pero tampoco hace falta hablar de eso, todo el mundo tiene problemas con los que lidiar, ¿no es así? Lo que sí creo es que esa experiencia me marcó de por vida y, en mi caso, me ha hecho reticente a sentar la cabeza y casarme.

Aquí en el norte tenemos una cultura muy importante con los grupos y las salas/discotecas de la época, sin embargo, a veces se lleva demasiado lejos. Tenemos una historia muy rica, pero a veces puede convertirse en una parodia de sí mismo con los típicos clichés de Mánchester, el viejo dicho de “esto es Manchester, aquí hacemos las cosas de forma diferente” pierde un poco su significado cuando siguen utilizando el cuento de la Haçienda para vender nuevos apartamentos de moda en Ancoats a niños ricos de fuera de la ciudad.

  • Hace poco descubrí que hay amistad entre peña del UC Ceares de Asturies y alguna de vuestra gente, alguien que conozco de Ceares me contaba acerca de sus visitas a Edgeley Park y viajes a partidos fuera con sus colegas del Stockport. Me molaría poder ir a Edgeley Park para un partido cuando se pueda volver, que no he estado nunca. ¿Cuándo empezasteis a ir al fútbol? ¿Y qué significa para vosotros ser seguidores del County?

No estoy muy seguro de haber oído hablar de esa amistad, pero el nombre del equipo sí me suena. He visto a bastante peña del extranjero venir a ver nuestros partidos: alemanes, suecos, etc. Mola ver que hayan preferido dejarse caer por Edgeley Park y Castle Street en lugar de Old Trafford o el Etihad. Diría que mi primera temporada propiamente dicha fue la 1990/91, cuando ya pudimos ir solos después de que mi abuelo, nuestro hermano mayor y ocasionalmente mi padre nos hubiesen llevado a algunos partidos. En esa temporada ascendimos y fue el inicio de una muy buena década para el equipo, fueron unos años mágicos. En mi caso, fue el inicio y todo lo que había presenciado, estábamos mal acostumbrados en verdad: cuatro viajes al viejo Wembley en dos años, dos ascensos, varios casi fallidos, eliminando a equipos de la Premiership en eliminatorias de copa, tuvimos grandes individualidades en el campo y a dos de nuestros mejores entrenadores, peleábamos por encima de nuestro peso realmente. Durante esos años nos granjeamos grandes rivalidades – y a la vez bastante violentas – con clubes como Stoke City, Burnley, Wigan y Bradford City. Para mí es simple, es mi equipo local, puedo ver los focos del estadio desde la ventana de mi habitación. Nunca me ha movido el éxito en el fútbol ni lo haría, hay que apoyar a tu equipo local, no hay más. Sí que he tenido interés en otros equipos y he visitado sus estadios: Dynamo Berlin, Sampdoria o Catania. Pero solo hay uno para mí y, a decir verdad, ¡Con uno llega de sobra! No obstante, entiendo los vínculos con otros clubes, especialmente en el extranjero. La gente del County tenemos relación con Hamburgo y son buena gente, de nuevo, mola ver que se han creado buenas amistades alrededor del humilde y viejo Stockport, es algo bonito.

  • Me imagino que, como muchos otros chavales entonces, os metisteis de lleno en la escena de las firms. ¿Cómo sucedió y cómo recordáis esos años locos? ¿Seguís llevando el mismo nervio dentro?

Solía ​​disfrutarlo mucho, cuando tenía veintipocos años era todo lo que me importaba. Trabajaba toda la semana solo para poder vivir aquellos sábados de partido. Por aquel entonces, la escena casual vivía un gran momento, si miras hacia atrás – a finales de los 90 –  todavía parece demasiado reciente pero, incluso ahora, es genial recordar esos años cuando ves fotos antiguas. La ropa y el estilo de entonces era brutal, probablemente fue mi época favorita. Grandes abrigos, jerséis, bufandas y gorras, no todo el mundo tenía el mismo estilo, era menos uniformado, se notaba que la gente hacía un esfuerzo por diferenciarse. Toda la escena del fútbol era brutal: partidos fuera de casa, grandes desplazamientos en trenes o autobuses o incluso los grupos de cinco en coches, buenos tiempos. También vivíamos sin tantas preocupaciones.

Siempre había el debate de que si ibas bien vestido eso significaba que tenías huevos, diría que estoy de acuerdo con eso, incluso no tan atrás como a principios de la década de 2000, no veías a todo Cristo llevando Stone Island o chaquetas con lentes, así que si veías a alguien así sabías que no era un cualquiera. Aún sigo teniendo el gusanillo por la ropa y todo lo que envuelve el estilo, no creo que eso desaparezca nunca, significó mucho durante mucho tiempo, y me resulta interesante ver cómo va evolucionando. Durante los dos últimos años he vuelto al fútbol y a disfrutar los partidos por primera vez en mucho tiempo. Cuando el equipo estaba en su peor momento, llegué al punto de que iba cada semana al campo como un principio de lealtad o de costumbre, siempre me acordaré de un niño que se sentaba delante de mí y se pasaba el tiempo leyendo los ingredientes de una botella de Coca-Cola por puro aburrimiento, porque el fútbol era desastroso. Las cosas están mejorando ahora, en su día llegamos a descender a sexta división y a veces llegaba a ser desesperante, pero hemos acabado siendo un club más grande, hemos seguido haciendo desplazamientos en grandes números y nos lo hemos pasado mucho mejor. En los campos de esas divisiones tienen barras o bares en el club social, así que había cerveza mientras veías el partido – cosa que ahora no ocurre – lo cual molaba y es algo que echaremos de menos. Ganamos la promoción de ascenso en Nuneaton en 2019, campeones de la National League. A decir verdad nunca pensé que tendríamos el “honor” de ganar algo así, pero fue una gran temporada y, con suerte, nos pondrá en el camino correcto para nuestra vuelta a la Football League que llevamos tantos años esperando, ¡Crucemos los dedos! Los nuevos dueños del club han invertido un montón de dinero recientemente y ha habido muchos cambios, sin embargo, parece que aseguraremos los playoffs esta temporada. Aún no dejan entrar aficionados al campo, por lo que sería un ascenso muy extraño y descafeinado SI sucediese, pero vamos, lo firmaría ahora mismo.

  • Cuando se trata de argumentar la violencia en el fútbol han corrido ríos de tinta. Sin embargo, en mi opinión, muchos no aciertan a entender realmente el quid de la cuestión. Se lían a dar vueltas divagando en complejas teorías sociológicas cuando, en mi opinión, es tan simple como Nunk decía en The Firm: “¿Por qué no le dice que simplemente nos gusta pelearnos?” ¿Vosotros qué opináis?

Hace algunos años, cuando ibas al fútbol, la posibilidad de que hubiese jaleo estaba presente una semana sí y otra también, a veces incluso lo ibas buscando. Muchos partidos fuera de casa en los que hubo incidentes y volvías a casa contando tu versión de lo sucedido, a menudo exagerando con los detalles y aún a día de hoy es común recordar todas esas batallitas, especialmente a altas horas de la noche cuando llevas unas cuantas de más . Hubo momentos en que fue un zumbido increíble. También había días tras los que el miedo te invadía durante semanas, preocupado por las consecuencias, probablemente esta sea la peor sensación del mundo. Me mantuve al margen de todo esto un tiempo a raíz de una pelea que fue pillada por las cámaras y por la que me detuvieron semanas después, mientras cenaba tranquilamente en casa. Me tocó pasar por el juzgado y afortunadamente me libré de ir a prisión, en vez de eso me gané una multa importante más unas 250 horas de servicio comunitario que me tocó cumplir, desde cavar tumbas hasta trabajar en una charity shop, odié cada segundo. Básicamente, la policía nos dijo que nos pasamos de la raya, que no fue autodefensa y que simplemente deberíamos habernos alejado. Pero claro, como en muchos casos, es más fácil decirlo que hacerlo.

Aquel fue mi momento de decir basta y madurar, siendo gemelos siempre es más difícil pasar desapercibido; esto sumado a que ahora que tenemos la marca somos caras más conocidas, entonces la cosa se puede poner fea fácilmente. Normalmente mola que la gente te reconozca por lo que haces, pero otras veces se puede volver en tu contra. No quiero entrar en demasiados detalles, pero la parte de la violencia también puede ser horrible, solo con las cosas que he podido presenciar… Episodios muy desagradables con amigos entrando presos. Incluso esta temporada a algunos de los nuestros se les han impuesto sanciones y penas de cárcel. La violencia sigue estando muy perseguida por la ley, muchas veces puede ser algo divertido mientras las partes sean afines, pero cuando entran en juego el público o la propiedad material y estos se ponen en riesgo, entonces ya estamos hablando de un crimen. Es algo comprensible. No necesariamente relacionado con el fútbol, ​​pero he visto de primera mano cómo la violencia puede destruir por completo una familia, un mal golpe puede cambiar todo en un segundo, arruinar vidas literalmente. ¿Y por qué motivo? ¿Por una mala mirada? ¿Por tratar de parar una pelea? Si algo he aprendido es que solo venimos a este mundo una vez y la vida es demasiado corta.

  • En ocasiones amigos y conocidos de donde yo vengo me preguntan cómo se vive un día de partido en un estadio británico hoy en día. Normalmente lo hacen desde esa idea romántica de una cultura de fútbol tradicional, ambientazo dentro y fuera del campo, las firms envueltas en incidentes, etc. En mi opinión en el estado español el fútbol está muerto – aniquilado por La Liga y la policía básicamente – y tengo la impresión de que aquí las cosas no son muy diferentes, pero no me resulta algo fácil de explicar. Así que a ver si me podéis echar una mano. ¿Cómo creéis que ha cambiado la escena británica durante las últimas décadas y por qué? ¿Los buenos tiempos se fueron para no volver?

Diría que en gran parte estoy de acuerdo, nunca volverá a ser lo que fue. Cada uno tiene que vivir su día de partido como le mole y aprovecharlo al máximo, en mi caso me gusta quedar temprano y terminar a las tantas. Odio decirlo pero, la mayoría de las veces, el fútbol en sí es la parte más aburrida y no pocas veces te acaba arruinando lo que podía haber sido un buen día. Estoy seguro de que la mayoría de veteranos dirían que la década de 1980 fue la mejor época, chavales jóvenes con libertad para deambular por los aledaños, trenes fletados especialmente para los partidos… Y todos hemos escuchado las historias de colarse en partidos fuera de casa a lo largo y ancho del país y mangando ropa en viajes a Europa. Estoy seguro de que todo se exagera un poco, pero sin duda alguna todo esto sucedió.

  • ¿Cuándo os empezasteis a interesar por la cultura casual?

Cuando uno es joven siempre se pasa por esa época extraña de llevarlos colores del club en los partidos y eres feliz vistiendo la camiseta de tu equipo o abrigado con la bufanda mientras animas a los tuyos. Pero con el tiempo, a medida que vas creciendo, empieza a ser más interesante ver a aquellos que te rodean en la grada. Empiezas a prestar atención en personas que tal vez te inspiraban miedo un par de años atrás, ahora te parece que molan y digan lo que digan, como en la mayoría de los clubes, resultan ser los mejores fans y los más leales en el campo. Una vez que alcanzas la edad legal para beber e ir a los pubs, se hace más evidente quienes son los lads que van al fútbol y puedes juntarte con ellos. Por aquel entonces yo los llamaba “scallies”, empiezas a fijarte cada vez más en cómo van vestidos y cuando te quieres dar cuenta ya estás enganchado, yendo a los partidos con tu mejor ropa, esperando que la gente se fije en ti, ya no hay escapatoria. Eran tiempos diferentes entonces, sin smartphones ni redes sociales. La única forma de descubrir cosas nuevas era estar involucrado, yendo a los partidos, en el boca a boca y tal vez en algunas revistas masculinas de la época.

Mi primera experiencia fue un partido fuera de casa en Stoke, FA Cup en 1997, aún en su antiguo estadio que, cualquiera que haya estado, sabe que no es una plaza fácil apta para cobardes. Les habíamos eliminado en 1992 de camino a Wembley y aquella vez la gente se volvió loca, literalmente volcando coches. Algunos de mis colegas que eran del núcleo duro acabaron en el hospital. Esta vez, si mi memoria no me falla, jugamos bajo una espesa niebla, marcamos temprano y luego nos estuvieron arrollando durante casi todo el partido intentando marcar el gol del empate sin éxito, ya que marcamos el segundo poco antes del pitido final, fue una sorpresa ya que estaban una división por encima de nosotros. El camino de vuelta a la estación fue peliagudo, yo no era más que un chaval y no estaba realmente integrado en ningún grupo, y vinieron a atacarnos a pesar de que había policía escoltándonos, la cosa se estaba poniendo fea tanto delante como detrás de nosotros. Recuerdo caminar rápido, volviendo la cabeza continuamente para mirar atrás con nerviosismo, sin percatarme de una farola que, para diversión de todos, ¡me acabé comiendo! Cuando llegamos a la estación, todavía había mucha conmoción y algunos policías locales tuvieron a bien comunicarnos que todos los trenes de vuelta habían sido cancelados. Por entonces aún era estudiante y solo tenía como £2.50, todos estaban metiéndose en taxis en dirección a Crewe para allí pillar un tren conexión para cara. Estábamos comenzando a preocuparnos ya que éramos los últimos monos en una noche fría en Stoke-on-Trent, al final afortunadamente dos chavales nos dejaron meternos en su taxi. Recuerdo una tremenda sensación de alegría cuando entramos en la autovía y por fin nos sentimos seguros. Todo lo que puedo recordar es Everywhere de Fleetwood Mac sonando en la radio y siempre que oigo esta canción ahora me recuerda a aquella noche. Tras ese estreno, me di cuenta que había llegado un poco la escena. La temporada siguiente, un buen amigo con el que había crecido fue encarcelado con solo  dieciocho años junto a una docena de chavales por una pelea en Bury, en aquel momento fue un juicio notorio, ya que creo que fue uno de los primeros incidentes en los que el uso de CCTV en el centro de la ciudad se mostró efectivo, por lo que fue una gran revelación de la gravedad de todo el asunto. En la década de los noventa, todo el mundo parecía usar ropa una talla más grande, yo no fui ninguna excepción. Recuerdo haber pagado alrededor de £185 por un jersey con cremallera de Stone Island que, aún ahora, probablemente todavía sería demasiado grande. Solo me lo puse dos veces antes de que me lo destrozaran, primero unos lads del Portsmouth fuera del Tower Lounge en Blackpool después de un partido, y más tarde en Mánchester en una noche de fiesta donde acabamos en urgencias.

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Como decía, la ropa sigue siendo algo muy importante para mí. Hasta que logré un sueldo fijo en trabajos estables, probablemente solo tenía dos modelos de ropa que ponerme. Desde entonces ha sido una obsesión que va y viene. Actualmente tengo más prendas de las que nunca necesitaré, a menudo me preguntan sobre hacer algo con ellas como una colección o algo del estilo, pero al final todo se reduce a yo acumulando cosas, siempre desorganizado. Tengo alrededor de tres cajas llenas de gorros, sin entrar a hablar de abrigos, eso ya es otra historia. Muchas veces me gustaría poder liberarme de esta obsesión. Sé de otros tipos como yo, que simplemente se vuelven locos con ello, tratando de conseguir toda la ropa que quieren, se convierte en eso, en una obsesión, la emoción de buscar y encontrar prendas, es así.

  • Me gustaría preguntaros acerca de Countylads. A finales de los 2000, cuando yo me empecé a interesar por esta movida, solo había unos pocos blogs en castellano dedicados al casualismo. Realmente no fue hasta unos años más tarde que empezaría a leer algunas cosas en inglés, por lo que llegue tarde a la fiesta. ¿Podéis contarnos de que iba Countylads?

Lo llamábamos una “celebración de la cultura casual”, todo hecho por mí mismo, probablemente bastante cutre si lo analizamos en retrospectiva, con gráficos hechos en MS Paint y tal, pero le seguí dando continuidad y fue mejorando. Teníamos varias secciones y fuimos realmente los primeros en rendir cualquier tipo de homenaje a Massimo Osti, las cosas en ese entonces eran bastante escasas, solo había dos o tres fotos suyas en Internet. Empezamos a hacer crónicas de partidos, secciones dedicadas a las marcas que estaban en boga y algunas de nuestras favoritas como One True Saxon o 6876. También entrevistas, cosas así, supongo que las imágenes fueron lo que lo hizo destacar. Por eso fue popular, era para todos, no solo para la gente del Stockport. Un día simplemente desapareció de Internet y siempre pensé que fue a causa de promover el hooliganismo, sin embargo, todos los grupos hooligans tenían su propia página web o foro en aquellos años. Tuve que rehacer todo desde cero, pero al final siempre conseguía una versión mejorada a medida que avanzaba. Ahora solo puedo encontrar fragmentos de él en archivos web, pero dejó su huella y la gente todavía habla de él con cariño, lo que siempre es agradable de ver. Había un diseño en el que salía yo posando con un gorro deerstalker y una chaqueta Mille Miglia, lo utilizamos para una lámina durante la primera época de CC, ¡he visto al menos cinco tatuajes de ello! Ese es mi legado.

  • Hace un tiempo leí un artículo escrito por un tipo de Mallorca – sobre sus vivencias y opinión sobre la cultura casual en España – donde mencionaba que Countylads era una de sus páginas de referencia. ¿Estabais al tanto de la influencia que teníais? ¿Qué recuerdos tenéis de esos años?

Sí, una vez conocí a un tipo en un partido en Génova, fuera del estadio Luigi Ferrari, había traducido el libro de Phil Thornton al italiano [por supuesto Dan se refiere a Casuals: Football, Fighting & Fashion: The Story of a Terrace Cult, la Biblia del casualismo] y creo que trabajaba en algún medio de comunicación. Se acercó y estuvimos hablando de ello, fue muy loco. Solíamos recibir un montón de comentarios positivos y correos electrónicos de gente extranjera. Es brutal que la gente lo recuerde de esa manera.

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