EL MOVIMIENTO MOD EN EUSKAL HERRIA: DOWN IN THE SUBTERRANEO DE EGIA AT MIDNIGHT

Si tenemos que hablar de la escena mod de Donosti, es imprescindible mencionar al barrio de Egia; en la década de los 80, esta zona conectaba el centro de la ciudad con el distrito periférico, y quién recogió el testigo de la herencia modernista británica fue Javier Alonso (Javi Sun para los amigos) y Los Scooters.

Como dice Javier en muchas de sus entrevistas, cuando se le despertó el interés por la música, no tenía el nivel que tenían muchos de inglés y se valía por un libro de composiciones de Bob Dylan traducidas al castellano.

Campo de Atocha en el Barrio de Egia (1990).

Aquel revival británico llegaría a los oídos de Javi, y esta movida se propagó entre la gente de la capital. Sonidos beatlelinos, iconografía y estética de la British invasion… la frescura de este movimiento le ayudó al que sería vocalista de Los Scooters a diferenciarse del rollo punk y heavy de la época; en definitiva, le concedió color y dinamismo a su estilo.

En la época la mayoría de bandas de la ciudad ensayaban en los locales del barrio de Amara, y aunque la agrupación de Sun llegó a diferenciarse del resto, cabe destacar la labor de la banda Los Patos en esta década.

La juventud andaba por esa zona, haciendo tours desde la calle Peñaflorida hasta la de San Bartolomé; el alejarse de las discotecas y acercarse al ruido era lo que alimentaba las almas de estos jóvenes.

LOS SCOOTERS
Los Scooters.

Para aquel entonces el Movimiento Modernista de Easo no estaba alejado de la violencia y problemática que había en Euskal Herria, y como si se tratase de un relato de Kevin Sampson, tuvieron sus awaydays (sustituyendo el fútbol por los conciertos, claro está).

Un evento clave para la escena mod, fue el concierto que Los Scooters dieron en Eriberri (Nabarra) junto a los barceloneses Brighton 64. Allí, la peña de Gasteiz se le unió a la de Donosti, y las malas lenguas dices que allí hubo altercados y muchos parkas verdes detenidos.

Puede ser que los gasteiztarras tengan una semilla combativa en su interior; sino no se comprende como para la época esta ciudad fue testigo de la violencia revivalista. La gente de Donosti se acercó allí, siendo Los Patos partícipes de aquella aventura.

Los Patos

Los easotarras bajaron con intención de ver el concierto de la banda Los Elegantes,pero no se sabe por qué al final los madrileños no pudieron tocar. Después de llegar y merodear por los bares de El Casco Viejo, se unieron a los mods de la capital alavesa, conformando un ejército de cien txamarras largas.

En un punto de calentada y de alcoholización, le hicieron su homenaje particular al filme Quadrophenia y empezarón a gritar el “We’re the mods, We’re the mods” tan característico del clásico británico.

En una de estas, los heavys empezaron a salir de todos los rincones de las calles y se produjo un gran pelea; al final y gracias a la gente que intervino, ambos colectivos firmaron el tratado de paz tomando unos potes.

Casco Viejo de Gasteiz

Quitando este altercado, el recorrido de Los Patos no floreció tanto como es el caso de Los Scooters, y quitando la estética mod y las actitudes quadraphénicas, el único aporte que hicieron para la época fue en el mítico disco “Gipuzkoa Star 82”. Después Beltza Records recopilaría el resto de temas inéditos en el 10 pulgadas titulado “Donosti Ya Huele”.

En cuanto a parafernalia se refiere, también fue época de los fanzines, los cuales adaptados al contexto mod se solían llamar también modzines. Javier Sun creó junto a su pareja de la época uno de ellos, titulado La Respuesta. Su intención era llevar la escena adelante, en un momento donde componer y escribir significaban lo mismo.

La Respuesta (1987)

Los Scooters estuvieron activos desde 1984 hasta 1990, y este camino iniciado por Javi Sun vió su final por los desacuerdos con el resto de los integrantes. Desde entonces ha seguido con varios proyectos en solitario, pero es de subrayar el que formó junto a “Mundu” (Plan B) llamado Mod Time.

A día de hoy se ven menos conciertos del corte mod en Donosti, más aún con el cierre de tantos negocios que trajo la pandemia, acabando con sitios emblemáticos como el Eiger.

Parece ser que la cultura neoliberal ha influenciado en el día a día de la gente, y a falta de organizadoras y colectivos, el individualismo zoomeriano nos ha vuelto unos sociópatas totales.

Si no se cierran las dos-tres tiendas de nuestra ciudad, y si vivimos para contarlo, quién sabe… igual dentro de diez años alguien se siente preparado para coger ese testigo y revivir algo.

Fachada de la taberna Eiger

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